LITERATURA EN LA EMEM3DE17

noviembre 20, 2006

 





Se pidió a los alumnos que a partir de un fragmento perteneciente al cuento “Continuidad de los parques” de Julio Cortázar (trascripto a continuación), imaginaran el diálogo que podrían haber llevado a cabo los amantes ultimando los detalles de su plan.


La consigna

“Palabra a palabra, absorbido por la sórdida disyuntiva de los héroes, dejándose ir hacia las imágenes que se concertaban y adquirían color y movimiento, fue testigo del último encuentro en la cabaña del monte. Primero entraba la mujer, recelosa; ahora llegaba el amante, lastimada la cara por el chicotazo de una rama. Admirablemente restañaba ella la sangre con sus besos, pero él rechazaba las caricias, no había venido para repetir las ceremonias de una pasión secreta, protegida por un mundo de hojas secas y senderos furtivos. El puñal se entibiaba contra su pecho, y debajo latía la libertad agazapada. Un diálogo anhelante corría por las páginas como un arroyo de serpientes, y se sentía que todo estaba decidido desde siempre. Hasta esas caricias que enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo y disuadirlo, dibujaban abominablemente la figura de otro cuerpo que era necesario destruir. Nada había sido olvidado: coartadas, azares, posibles errores. A partir de esa hora cada instante tenía su empleo minuciosamente atribuido. El doble repaso despiadado se interrumpía apenas para que una mano acariciara una mejilla. Empezaba a anochecer.”

Reglas del juego:



- escriban un diálogo en narración que respete las convenciones gráficas necesarias. Como ayuda, transcribimos un fragmento de un cuento de Bioy Casares, “De la forma del mundo”.

El doctor no llegaba. Cayó en supersticiones: en pensar que hasta que no pasaran tres embarcaciones río arriba, antes que una río abajo, no aparecería…Pasaron las tres embarcaciones. Llegó la lancha. Estaba decidido a embarcarse, pero ¡con cuánta intensidad deseó la llegada del doctor! Ya estaba por saltar a la lancha, cuando vio a un hombre, cruzando la calle, en dirección al embarcadero. (…) Correa vio que no era el doctor, aunque los dos eran bajos y más bien gordos. Increíblemente el desconocido se dirigió a correa.
-¿Usted espera a alguien, no? –preguntó.
-Así es.
-Al doctor Marcelo.
-No pudo venir. Sígame.
Tras alguna vacilación lo siguió. Bordearon el río, doblaron a la izquierda. Correa pudo leer en la chapa de la calle el nombre Tedín. Había todavía gente en las puertas.
-¿Falta mucho? –preguntó.
-No me diga que ya está cansado –contestó el individuo, parecía menos atildado que el doctor y más fornido-. Cruzamos el puente sobre el Reconquista y en seguida llegamos.

- la mayor parte de las intervenciones deben estar seguidas por una aclaración en la que haya un verbo que especifique el acto de habla que está llevando a cabo cada interlocutor. Algunos de estos verbos pueden ser: expresar, gritar, susurrar, vociferar, agregar, destacar, imaginar, preguntar, inquirir, rogar, destacar, afirmar, enumerar, confesar, explicar, balbucear, murmurar, asegurar, sugerir, asentir, negar, etc.

No pierdan de vista el tipo de relación y el grado de confianza que hay entre los dos amantes, así como el claro objetivo que persiguen.


Ahora llegaba el amante, lastimada la cara
-¿Qué te paso?- exclamó la mujer mientras restañaba la sangre con sus besos.
-Sólo fue una rama- contestó rechazándole las caricias.
Ella dejó de besarle la cara y se apartó rápidamente. El la miró y vio tristeza en sus ojos.
-¿Qué te sucede?- preguntó el amante.
-Nada- respondió ella-es sólo que no creo necesario hacer esto-
-Si es necesario, él no nos dejó ser felices-
-Pero yo no quiero vivir escapando toda mi vida- y rompió a llorar.
Él la abrazó para consolarla y le dijo:
-Mi amor, si no es ahora, no es nunca. Si no lo matamos, jamás seremos felices y yo sin tí muero.
Ella lo miro a los ojos fijamente.
-¿Es verdad lo que me estás diciendo?
-Claro que sí, sin vos mi vida no tiene sentido.
La besó y ella asintió.
-Si esa es la única forma de ser felices, lo haremos- aseguró la mujer.
Era medianoche y un grito rompió el silencio. Por fin los amantes serían felices.

Fin.
Alumnos: Devora Castillo y Naimid Burke


El amante se encontró con la mujer y ella le dijo:
-No aguanto más, quiero que lo mates esta noche.
Sorprendido por la desesperación de ella, le respondió:
-Está bien pero hoy no va hacer posible. Actuemos con calma, nadie debe sospechar nada.
La mujer se calmó, se prendió un cigarrillo y le explicó:
-Ya sé que tenemos que actuar con calma, es que ya lo único que quiero es estar con vos, mi amor-lo besa y continúa hablando.
-Yo estuve pensando un plan, pensaba que lo podíamos hacer hoy pero...!!
El hombre interrumpió nervioso y le grita:
-¡Te dije hoy no! Sintiéndose mal por que le había gritado se acercó a ella y le habló arrepentido.
-Perdóname, no te quiero gritar, pero no me gusta repetir las cosas –Poniéndose nerviosa otra vez le recordó que ella ya lo sabia...
-Pero bueno vamos hablar por lo cual nos encontramos (entonces la acarició con ternura) a ver decime lo que planeaste.
La mujer va a buscar su cartera y de ella saca veneno. El hombre lo observa y le pregunta:
-¿Qué pensás hacer con eso? No te das cuenta de que si el viejo muere envenenado la primera que cae sos vos.
-Todo lo que hago está mal para vos! Por qué mierda no pensás vos en un plan...- gritó la mujer enojada...
El amante sorprendido por la actitud de ésta, que no va para nada de esperar le dijo:
-Bueno lo que vas hacer vos es que cuando llegue del trabajo, lo esperas con la cena y en ella ponés estos pares de pastillas que aceleran el corazón.
-Cuando termine de comer lo vas a notar agitadoy es cuando le contás sobre nosotros.
A la noche siguiente, la mujer nerviosa esperaba al marido. A las 9:30 PM. el hombre llegó a su hogar, se bañó y luego bajó a cenar. Cuando terminaron de comer la mujer le dijo cómo había planeado su muerte con su amante. Al esposo le agarró un infarto y murió

Alumnos: Barro y Viscarra



Cristina entraba a la cabaña, recelosa, desconfiada.
Luego llegaba su amante, Máximo, con la cara lastimada por una rama de árbol.
-No me beses, mujer- susurró adolorido.
-¿Qué te sucede hoy, querido, acaso ya no me amas, no sientes ya el ardiente deseo de reencontrarnos?- balbuceó.
-Estoy harto ya de que tengamos, o mejor dicho YO tenga que esconder nuestro floreciente amor-. Gritó iracundo.
-¿Qué quieres que haga?, ¿Que lo mate?-. Gritó.
El hombre calló… un silencio, como si asintiera.
-Si es lo que tú quieres, y me juras que estarás conmigo por toda la eternidad, a pesar de las habladurías, pues estoy dispuesta a hacerlo.
Un diálogo anhelante, como un arroyo de serpientes.
Se sentía que todo estaba decidido desde siempre.
Hasta esas caricias que enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo, disuadirlo, dibujaban abominablemente la figura del otro cuerpo que era necesario destruir.
-¿Podré acaso matar?, esto, yo lo sé, no es correcto…
Pero ¡Cuánto lo amo!, ¡Cuánto anhelo la libertad de formar una familia que jamás yo tuve con él!, necesito demostrarle que lo amo, que mi amor es puro y sacrificado. Debo abandonar las falsas promesas de mi marido, y por fin aprovechar lo que acabo de conocer, al verdadero amor… después de todo mi amado ya demasiado tiempo se ha sacrificado por mí; es hora de que calle a mi conciencia y que recambie- Pensó.
Nada había sido olvidado: coartadas, azares, posibles errores.
-Esta anochecer le quitaremos la vida a tu marido, no quiero que dudes… si estás segura necesito que asientas con un movimiento de la cabeza, por favor dime que sí, dime que me amas- imploró Máximo.
El doble repaso se interrumpía apenas para que una mano acariciara una mejilla. Empezaba a anochecer…

Autor: Denis Antonella Origlio y Micaela Belén Fernandez



- Este es el momento, es ahora o nunca.- murmuró el hombre con un dejo de desesperación.
- No, tiene que haber otra manera. Es demasiado, tenemos que encontrar otra solución.
- Es la única forma; si no, tendrás que elegir entre tu familia y yo…
- Vos sabés que no podría decidirme, son lo más importante que tengo en la vida.- lo interrumpió decididamente, pero con tristeza.
- Entonces estás de acuerdo conmigo, es la única salida para ser finalmente felices.
- Yo… sí, supongo que sí – respondió suspirando.
El hombre la rodeo con los brazos, la beso en la frente dulcemente y le susurró.
- Es muy arriesgado, pero te prometo que todo va a salir bien.
Ninguno de los dos supo lo que el otro pensaba por unos minutos, pero cuando reanudaron la conversación ambos se encontraban más decididos y veían todo con más claridad.
Él quería una muerte lenta y dolorosa para quien lo había privado de la persona que tanto amaba durante muchos años. Pero ella sólo deseaba una muerte sin dolor para aquel que, aunque había sido una persona distante y engañosa, era, al fin y al cabo el padre de sus hijos.
- No importa de qué forma, lo único que te pido es que no sufra. - dijo la mujer en tono suplicante.
- Está bien, pero no esperes que deje de odiarlo… usemos veneno, es rápido y no lo van a detectar.
-¿Estás seguro de que no hay manera de que nos descubran?
- Sí, este veneno es indetectable en la sangre, pensaran que murió por un ataque al corazón.
¿Cuánto tiempo tenemos para planear todo? Recuerda que sólo faltan unos días para su viaje a Bélgica y es el momento justo para su final. Yo puedo ponerlo en el vino durante la cena. Sólo consigue el veneno, yo me encargo del resto.
- Muy bien, pero ¿estás segura de poder hacerlo?, ¿no te vas a arrepentir?
La mujer lo agarró por la corbata y lo acercó hacia ella, puso su boca cerca de su oído y le susurro:- Eso jamás, te amo demasiado para poder vivir sin ti.
- Me alegro- dijo riéndose- porque preferiría morir a vivir toda una vida sin tu amor.
Así terminan los arreglos de la muerte de un hombre que hizo miserable a una pobre mujer y que arruinó la vida de ella y de sus hijos. Pero entre las cenizas de una vida de dolor, podemos rescatar un amor apasionado e interminable que vivirá eternamente…


Noelia Luz Fernandez y Yamila Ariadna Rambaldi



La noche que iban a realizar el plan, Juan se dirigía hacia el auto con pasos temblorosos, y Maria lo persiguió asustada y le pregunto:
¿Estas seguro de cómo vas a matar a mi marido?
No, todavía no es muy concreto lo que voy a hacer.
Yo ya tengo un plan.
A ver, te escucho, espero que sea un muy buen plan.
Bueno te cuento: primero voy yo a mi casa, le preparo la comida; cuando el llega, el veneno ya va estar en su comida.
Pero, así, tan fácil.
Y sí, la verdad que ya no soporto estar juntos a escondidas y creo que esto va a funcionar.
No se, decime vos donde lo podemos esconder por lo menos hasta que nos escapemos.
Bueno cuando llego de trabajar voy con la camioneta y lo llevamos al basural.
Ya está, quedamos así, ahora yo me voy para mi casa y empiezo a cocinar la comida.
¿Y el veneno?
Ya lo tengo, le pongo veneno para ratas.
Ponele demasiado así se muere de una vez por todas.
Sí, se va a morir como la rata que es y que siempre fue.
Bueno, cuando veas que se desmaya llamame que voy a estar esperando tu llamado.
Ah!!Pará, tenés los pasajes.
Hay!!No, me re olvidé.
No importa vamos directo al aeropuerto y tomamos el primer vuelo.
Listo, amor, nos vemos en un rato.
Chau, te amo.
María, acordate de sacarle toda la plata y las huellas digitales; acordate de que no quede nada, ninguna sospecha.
Esta bien, ya sabia eso, te amo mucho.
Yo también, suerte.
Maria hizo su comida, al rato llego su marido muy hambriento y ella, muy tranquila, le sirvió su comida. El, apurado, la comió y luego de diez minutos se desvaneció.
En ese mismo instante, limpió todos los rastros que pudieran haber quedado. Lo llamó a Juan inmediatamente, y en menos de media hora él ya estaba ahí.
Cargaron el cuerpo, guardaron sus maletas en la camioneta y partieron.
Un día después, llegó la madre de Juan a la casa del matrimonio y no encontró a nadie; llamo a la policía. La policía revisó la casa y encontró la comida envenenada, un rastro muy importante que María se olvido de limpiar.
La policia los buscó y hasta el día de hoy siguen prófugos, en una isla, Madagascar.

Matias Lopez
Giuliana Lavagetto



Amantes y una gran mentira

-¿A dónde estabas, te esperé desde la mañana, qué te pasó en tu cara?- la mujer.
-¡Me atrasé, ya que cuando venía en camino me crucé con el crápula de tu marido, el muy maldito me amenazó y me dijo que no me quiere ver cerca tuyo!- tenemos que matarlo!- dijo Eric.
-Mi amor, mi vida, yo te amo y estoy dispuesta a hacer todo por vos así que lo mataremos para estar por fin juntos, pero lo haremos como si fuese un accidente ¿si?- aclaró la mujer.
-Dejámelo a mí este trabajo, sé como liberarnos de él. Por la mañana lo invitaré a dar una vuelta en mi lancha para arreglarnos. ¡Ahí es cuando entro en acción, primero lo llevo lejos y me aseguro de que nadie vea nada y luego lo mato a tiros y lo tiro al mar en una bolsa!- esto va a ser emocionante! Aclaró el joven muchacho.
-Mi vida, yo te buscaré una cuartada perfecta, quedate tranquilo, yo estaré en el camping con las chicas, tu coartada es que estarás con tus amigos a la hora en que los vas a matar. ¡No veo la hora en que podamos estar juntos otra vez!, nuestra piel tocándose, gozándose, y disfrutando -sugiere la mujer.
-No creo que sea seguro que haya tanta gente, luego alguien de nosotros puede llegar y arruinar todo lo que veníamos planeando- piensa el hombre.
Transcurrido el tiempo la mujer disfrutaba de su tiempo en el camping con sus amigas; mientras tanto, el amante estaba con el marido de la mujer.
Se dijeron:
-Me gusta tu mujer y no va a haber nada ni nadie que nos separe- dijo el amante.
-¿Qué sos loco, vos nunca estarás con mujer, eres un estúpido, nunca tendría que haber confiado en vos, me traicionaste, te creí mi amigo-El marido de la mujer: -Como veràs yo no soy tu amigo sino tu enemigo, y aquí llegó tu parada!.
Se escuchó un gran sonido de disparo. Los amantes se encontraron y fueron-
Y qué hicieron nadie lo sabe, es un caso sin resolver.

Marcos Lopez y Laureano Rodriguez



Entre los amantes trataban de idear un plan para matar al marido.
Esa noche los chicos se fueron y los amantes iban aprovechar la situación para deshacerse de él.
Estaba dicho, esa noche lo matarían y por fin vivirían su amor como se debe.
Idearían un plan, como envenenarlo, ya que en la casa había veneno para ratas.
Cuando la amante le llevara su jugo le pondría veneno; el cuerpo sería cortado en partes y éste metido en bolsas de consorcio.
También sería llevado a un descampado para prenderle fuego y enterrar sus cenizas allí.
El plan ya estaba ideado, sólo faltaba el momento.
La otra noche Martín llegaría en 10 minutos, el amante prepararía el bolso y las bolsas, la esposa prepararía el jugo con veneno para ratas.
El amante desesperado busca las bolsas y el bolso, y Laura de inmediato le indica dónde están.
Martín llega con su auto, luego abre la puerta de su casa y se sienta en la mesa.
Laura le lleva su jugo que contenía veneno que le provocaría un paro cardiaco, así terminaría muriendo.
Martín al poco rato comienza a sentirse muy mal, Martín muere.
Los amantes nerviosos y desesperados cortan el cuerpo y lo ponen primero en las bolsas y después en el bolso, inmediatamente suben todo al coche y van hacia el descampado.
Allí el amante cavaría un pozo y la amante quemaría el cuerpo.
Y vivieron felices para siempre….


FIN

Autores: Julieta Castillo-Chaves Maximiliano

Penélope Y su amante, Bartolomé, una noche de invierno planeaban el asesinato del marido de ella.
-Tengo un plan - dijo Penélope, muy misteriosa.
- ¿Cuál es tu plan? – Preguntó Bartolomé intrigado.
-Mañana pasaré el día con él y al anochecer iremos al río. En ese momento aparecerás tú, sacarás un cuchillo mientras yo lo distraigo, se lo pasarás del pecho hasta la espalda.
Una vez muerto, lo tiraremos en una bolsa de consorcio a un pozo que yo he hecho en mi jardín. Luego de tres días lo sacaremos y se lo daremos a los animales carroñeros.
Para Bartolomé era muy cruel el plan de su amada, pero era capaz de hacer lo que ella quisiera por hacerla feliz.
- Como tu quieras, tus deseos son ordenes, sabes que te amo mas que a mi vida, y si tú quieres la tierra repleta de sangre, la tendrás. – Dijo sin temor alguno.
Será por eso que elegí a un hombre como vos –Dijo ella con plena seguridad.

Autores: Daiana, Verónica, Rocio y Lucas


Empezaba a anochecer, y comenzaron a planificar el asesinato


-Amor mío, tengo miedo.
-¿De qué?- preguntó.
-De que este plan que acordamos salga mal y no pueda más besar tus bellos labios.
Ella entristeció, enmudeció y comenzó a llorar.
-Amada mía, deja de llorar, que si todo sale mal, nuestro amor ha de perdurar sobre todas las desgracias.
-Vida mía, tengo que confesarte algo…pero no sé cómo decírtelo.
-¿Qué cosa?- dice preocupado.
-Estoy esperando un niño del hombre al que tú odias.
Él la mira fijamente sorprendido y sin saber qué decir. Hasta que meditó lo que ella le había dicho y dijo enfurecidamente:
-¿Estabas dispuesta a matar al hombre el cual te concibió un hijo?
-Yo sería capaz de morir por nuestro amor porque sé que es verdadero.
-¿En qué momento llegaste a hacer este acto de locura?
Ella se paralizó por minutos y temblando nerviosamente contestó:
-Él me llevó a una lujosa cena, y tras beber unas copas, pensando que eras tú le hice el amor.
Él la observó con una extraña cara y miró rápidamente hacia la mesa donde se encontraba el puñal con el cual iba a matar a su marido.
Luego de tantas miradas perturbadoras, él fue rápidamente a buscar el puñal y tomó una decisión apresurada…


Evelyn Provasi y Ayelen Falco


Cintia y su amante, Claudio, se encontraron a la hora convenida, 21:00 hs
_Hola, mi amor, llegaste puntual.
_Llegaste mi vida, ¿cómo estás? No aguantaba más, quería verte.
_Bien, muy bien….. Yo también, no aguantaba más.
_ ¿Qué te paso en la cara?
_Me lastimé por el chicotazo de una rama.
Mientras le curaba la herida, Cintia le decía……
_A las doce me voy a la casa de mi amiga Laura.
Mientras Laura esperaba a Cintia…….
_Ya sé cómo hacer lo planeado.
_Hola ¿ya pensaste cómo hacerlo?
_Sí, mientras tomamos un café te explico.
Mientras tomaban la taza de café, le explica el plan
_El siempre se levanta a las 7:00hs de la mañana.
_Entonces levántate dos horas antes que él y clavale un cuchillo
Cintia se despide de Laura y se va a la casa a dormir.
Al otro DÍA se levanta a las 5:00hs de la mañana, Cintia va a la cocina, agarra un cuchillo, vuelve a la habitación donde dormía el marido, sin pensarlo dos veces Cintia le clava el cuchillo en el corazón.

Alumno: Silva





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13 sept 2006   2 oct 2006   20 nov 2006  

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